CUERPO
Así como a la hierba, dedos que no duermen...
Bebo del inmenso placer que penetra,
cual lluvia de aromas
mi aliento en tu cuerpo.
Mientras duermes,
disfrazo las horas
con rubor de sal,
a través del mar y las distancias.
Vienes a mi cama, mujer,
disuelves los insomnios
y mi calle de fango
se detiene en el sueño de otro.
Te roza mi lengua
deslizando amor en tan bello rostro.
Soy fiel cateador de noches oscuras...
Dime vientre de luna
¿Será que soy hija de alguna penumbra?
Si beso la rosa, desnuda, desnuda,
me invade en su son un nocturno
tan bello, tan bello,
que engarza sus gemas
de placer y calma.
Por sábana, mi alma
por lecho, la vaga esperanza.
Rossana Arellano

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