
El espectáculo lúgubre de tu amistad
- Señor, tu que me conoces bien
Sabes de estas lágrimas que insisten en rodar por mis mejillas
que mi tiempo se burla a carcajadas y que me agarro a puntapiés
seguido con la “Flaca”
Hoy por ejemplo la invite a tomar el té en el ataúd más hermoso
que llevo en el alma, pero ella Señor, insiste en asilarse.
Me pellizca la vida, mientras yo me abrocho un reloj al cuello.
- Si, disimulo el temor con unas pastillitas que me recetó el Dr.
Sin embargo de un tiempo a esta parte, no son suficientes.
- Si, mis días en la tierra han asomado al crepúsculo y el sopor
que me provocan sus suspiros tras la nuca invaden mi soledad.
Rossana Arellano
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