
Las estrellas pertenecen al alma
M.C.
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A lo lejos
Son los vientos que arrastran un mascarón de proa
y de ti depende la multiplicación
de los panes y los peces que lleva tu mano tan digna.
Cada instante roto que se pega a los talones
también carcome la montaña de tu pecho tan núbil.
Tantos siglos se han clavado en la boca marinera
cuando el templo de las almas estrella
enredó sus primaveras en extraña constelación.
Sombras macabras carcomieron
el deambular libre de los ojos sedientos.
Un aullido enfurecido se ha sentado
vertiendo su lágrima viva
porque ya nadie colecciona fantasías
y se duerme un tal vez que ninguno se atrevió a mirar.
Se ha quebrado la palabra ante tanta inmundicia
en cada puerta una guerra
en cada boca una farsa
con un tornasol de palabras que provocan pánico
al ser pronunciadas
porque se derraman viciosas
como en orgías de pensamientos irreversibles.
Después, a lo lejos
se hará humo ese nombre
que nadie ha de repetir
y nos quedamos flotando como un poema emancipado
e ininteligible cual barca que no dejó estela.
Rossana Arellano