DE CANGREJOS REALES, FÚTBOL Y HERMANDAD DE GALLINAS
* a la memoria de José Luis Sampedro
Vinieron los hombres y poseyeron, la tierra,
y fueron las casas llenas
y no hubo misericordia en el consumismo...
Nadie mira a quien camina a su lado,
diría que es una provocación
hacerse a la vida con los pies hinchados
rebelándose a la cerviz
de los campeonatos de fútbol,
donde pasan llorando como niños
futbolistas con pearcing de diamantes
que de artistas de la pelota de trapo
de barrios popupales
y casas de cartón,
saltaron a la fama y está visto
que nunca serán reyes o principitos
de una mal llamada sangre azul,
asomados al balcón de ningún reino
diferente, que no sea el populacho
de domingos con botellón en mano
y el tonto asado de gato al que
se le venció el carné de las siete vidas.
Está visto, el fruto del bien es puro cuento,
y vemos a diario como tanta hermandad
de las gallinas, pistola en mano
siembran el terror por cada esquina.
¡Que libertadores!
¡Que enemigos echados a políticos!
¡Que hijos sin ojos y tanto niño muerto!
Sociedades convirtiendo los hijos
en pequeños monstruos
que deambulan la vida como cíclopes,
sin reposo de lunas ni santificación.
Convertidos algunos en una suerte
de porteros en campos de cangrejos
mordiendo los sueños o lo que sea
en proceso retrogrado
se juegan la sal de la vida
y regurgitan arenas entre baba y desidia,
enfermos de brillo y ceremonia.
Luego están los sacerdotes,
que "administran la casa de Dios"
y el diezmo de las ovejas.
Rossana Arellano